Le agrada mirar su sonrisa.
Dejarse llevar por su misterio.
Era feliz escribiendo para ella, aunque sabía que nunca se lo podría decir mirándola a los ojos.
Le agrada mirar su sonrisa.
Dejarse llevar por su misterio.
Era feliz escribiendo para ella, aunque sabía que nunca se lo podría decir mirándola a los ojos.
Solo conocía su nombre.
Su mirada azul como el mar le transmitía calma.
Sabía que nunca la abrazaría.
Se convirtió en su amor platónico.
El único amor verdadero que he conocido es el tuyo.
Madre a tiempo completo a fondo perdido y quien sabe si me verás triunfar en aquello que cuando era un niño me propuse.
Siempre un salvavidas cuando la vida se torcía.
Te debo tantas cosas.
Los buenos recuerdos son los que vivo contigo a día.
Las mejores risas llevan tu nombre.
El único amor verdadero que he conocido es el tuyo.
Marcándome el camino correcto para intentar ser buena persona a pesar de mis muchas imperfecciones e inseguridades.