Escribo preso de su sonrisa y su mirada azul como el mar.
Amar distancia, no es amar es remar contra
corriente en un mar lleno de oleaje incontrolable.
Me gusta perder el tiempo mirándote.
Me gusta navegar en el mar de tus ojos.
La rosa de tus labios guiará mi camino.
Nuestras manos se buscarán.
Nuestras manos hablarán por nosotros.
Lo demás importa poco.
El silencio nos unirá.
Nuestras manos dicen en silencio una vez más que no nos dejaremos de amar nunca.
Nuestras manos hablarán por nosotros.