MENU

SECCIONES

PELUDO SIN ALAS

 Tus patas de oro marcaron el mapa de mis días,  

nueve inviernos derritiéndose en el calor de tu hocico,  

nueve primaveras perseguidas en pelota y ladrido.  

Eres la caricia que no pide explicaciones,  

el terremoto de cola que desarma mis noches frías.  

Pelaje de atardecer, mirador de paciencia:  

Me enseñaste a leer el mundo en lengüetazos.