El verano llegará y yo no estaré.
No habrá olas del mar.
Ni noches de luna.
El verano no llevará mi nombre.
El verano llegará y yo no estaré.
No habrá olas del mar.
Ni noches de luna.
El verano no llevará mi nombre.
Siempre espera tiempos mejores que no llegan.
Siempre espera.
Sigue en silencio.
Nada volverá a ser como antes.
Ahora eres un héroe sin ilusión.
La tristeza se refleja en tus ojos
Te escribo sin que lo sepas.
Te escribo para amarte.
Te quiero aunque nunca pueda abrazarte.
El amor no siempre es justo, ni sencillo, ni fácil.
Preferí decirte, te quiero, aunque jamás te veré.
No me arrepiento de lo que hice.
Hubiera dolido más no hacerlo.
Las cosas cambian.
Las personas se van.
Los silencios ya no pesan.
Los recuerdos ya no duelen.
El amor murió antes de nacer.
Llega un momento en que las palabras no sirven.
Las canciones no bastan.
Todo muere en algún momento.
El amor también caduco.
Un día te levantarás y tu mundo habrá desaparecido.
No quedará nada.
La gente habrá cambiado para siempre.
Se sentía fuera de lugar.
En una época hostil.
Le había tocado vivir un tiempo con el que cada día encajaba menos.
Todo le parecía frío y extraño.
Vivía en un tiempo ambiguo y superficial.
Se preguntaba si en algún lugar habría un amor para él.
Un día se levantó el mundo que había conocido, ya no existía.
Solo en su mente guarda gratos recuerdos.
A su alrededor no quedaba nada.
El paso del tiempo le había convertido en un ser fuera de lugar.
En otro sus palabras habían encendido algún corazón.
Ya no quedaba del mundo de romanticismo que adoraba.
Su imagen presidía sus noches.
Era su inspiración.
El último requiebro que había pronunciado era para ella.
No sirvió de nada, un silencio atenazador envolvió aquel momento.
Solo quedo su fotografía en la mesa de noche testigo de lágrimas silentes.
El tiempo tejió un manto de silencio entre ambos.
Él decidió escribir siempre pensando ella.
Decidió hacerle un hueco es corazón.
Sabiendo que jamás la abrazaría.
No queda nada de lo que hubo.
El tiempo borró todas las huellas de aquel corazón.
La tormenta es continua.
No hay noche que no lluevan piedras en su corazón.
Las brújulas se rompen.