Los relojes detenidos.
Las lágrimas se han secado.
Ahora cuento estrellas.
Espero a la noche para escribir.
Opte por el silencio para dejar de sentir.
La soledad ya no pesa.
Aprendí a ver el lado bueno de tus ausencias.
No me importan, ya los silencios después de todo son una buena herramienta para pensar.
Ya no me pone triste pensar en ti.
No dueles tanto como creías.
Las luces de la ciudad ya no me resultan monótonas.