No estás.
No hay nada que me una a ti.
Solo un vano recuerdo.
Solo miles de palabras gastadas.
Solo miles de sueños sin estrenar.
No estás.
Me queda un corazón lleno de goteras.
Me queda un corazón con andamios.
Me queda un corazón cerrado por derribo.
No estás, no importa seguiré escribiendo, aunque haga siglos que me hayas olvidado.
Miénteme otra vez.
Dime cosas que solo tú conoces.
Miénteme otra vez.
Dime que el amor es eterno.
Dime que no te marcharas.
Dime que me quieres, aunque sea la única verdad.
Dime que jamás te marcharas.
Miénteme otra vez.
El corazón vibra con oír solo tu nombre.
El tiempo se detiene cada vez que tus ojos me miran.
Me gusta recordarte.
Me gusta escribirte.
Eres un dulce recuerdo que me da alas en los días grises.
Eres la luz de mis días.
Atrapado en la tristeza.
Atrapado en la nostalgia.
Atrapado entre miles de palabras que huelen a ti.
Vivo en la sempiterna tristeza.
Vivo en la inmensa inquietud del desamor.
Coleccionado ausencias y silencios.
Espero tu llegada.
Atrapado entre miles de palabras que son para ti.
Te escribo, aunque no estás.
Te escribo, aunque me dueles.
Te escribo con amor.
Te escribo en miles de palabras que se lleva el viento.
Cada día te escribo, aunque no estás.
No me echaras de menos cuando me vaya.
No me echaras de menos cuando no esté.
No me echaras de menos cuando mi voz se apague.
No me añoraras cuando me vaya.
No me echaras de menos cuando me vaya.
No me echaras de menos cuando no esté.
No me echaras de menos cuando mi voz se apague.
No me añoraras cuando me vaya.
Mis lagrimas llenaran el mar, pero no llegaran a tu corazón.