En cuatro patas corren con alegría,
fieles compañeros de vida y amor,
en su mirada brilla la lealtad,
con ellos siempre encuentro paz y calor.
Sus ladridos llenan de felicidad,
sus lamidas curan cualquier dolor,
en su presencia siento tranquilidad,
son seres puros que dan tanto valor.
No importa la raza, tamaño o color,
su amor incondicional es eterno,
en cada gesto demuestran su fervor.
Acariciar su pelaje es mi invierno,
en cada ladrido escucho su clamor,
mis queridos perros, mi eterno tierno.